DESLAGUNADO (POEMARIO)
(POEMARIO)
1
Te llevaste sin querer
la verada de mi papagayo,
la cuerda para darle
vueltas a mi trompo,
y en su lugar me has dejado
una pesadilla:
¡me he convertido
en adulto otra vez!
la verada de mi papagayo,
la cuerda para darle
vueltas a mi trompo,
y en su lugar me has dejado
una pesadilla:
¡me he convertido
en adulto otra vez!
2
En nuestra despedida
no te apeteció
un beso en la boca,
por eso usamos un abrazo sencillo
que pudiésemos desenredar
antes del nacimiento de la luna.
no te apeteció
un beso en la boca,
por eso usamos un abrazo sencillo
que pudiésemos desenredar
antes del nacimiento de la luna.
3
Siempre he sido
un desorientado
sin cura,
y en tu ausencia
he empeorado:
siguiendo tu huída
fui a dar a
Bobures y a Gibraltar,
y con los chinbangleros
te invoqué
mientras le bailaba
a San Benito sin darme cuenta.
un desorientado
sin cura,
y en tu ausencia
he empeorado:
siguiendo tu huída
fui a dar a
Bobures y a Gibraltar,
y con los chinbangleros
te invoqué
mientras le bailaba
a San Benito sin darme cuenta.
4
Cuando coincidan
nuestras ganas
de mezclar sudores
una vez más,
me quedaré
pescando temblores
en tu ombligo.
nuestras ganas
de mezclar sudores
una vez más,
me quedaré
pescando temblores
en tu ombligo.
5
Ningún amor pasó
el examen de la vista,
sólo el mío
salió victorioso;
cuan más lejos
le ponían tu nombre
lo leía sin titubeo;
los otros amores
leían otros nombres;
pobres,
me dan risa
y me dan pena,
vaya ceguera
tan incurable.
el examen de la vista,
sólo el mío
salió victorioso;
cuan más lejos
le ponían tu nombre
lo leía sin titubeo;
los otros amores
leían otros nombres;
pobres,
me dan risa
y me dan pena,
vaya ceguera
tan incurable.
6
Quédate ahí
junto al horizonte
del nuevo día,
donde encontraste
ese algo parecido
a tus sueños,
ahí donde
el lamento pasado
de mi guitarra
no se escucha.
junto al horizonte
del nuevo día,
donde encontraste
ese algo parecido
a tus sueños,
ahí donde
el lamento pasado
de mi guitarra
no se escucha.
7
Te aguantaste
mi desesperación
por ser distinto.
¡Cuánta respiración
debe haberte costado
no reconocerme!
mi desesperación
por ser distinto.
¡Cuánta respiración
debe haberte costado
no reconocerme!
8
Pinté fantasmas
en el lienzo
de tus pupilas
y saliste corriendo
por los túneles.
en el lienzo
de tus pupilas
y saliste corriendo
por los túneles.
9
Dime si aún escuchas mi nombre
cuando el amanecer suena
su campana en tu frente.
¡No, mejor que no me diga nada!
No estoy preparado
para escuchar esa maldita pregunta,
como si fuese un desconocido,
¿y quién eres tú?
cuando el amanecer suena
su campana en tu frente.
¡No, mejor que no me diga nada!
No estoy preparado
para escuchar esa maldita pregunta,
como si fuese un desconocido,
¿y quién eres tú?
10
Para que nada se pierda
come lo que queda
del maíz de mi alegría
y bebe el té de mi sonrisa,
luego piérdete detrás
de las colinas del porvenir,
pronto mi soledad mandará
su batallón de langostas.
come lo que queda
del maíz de mi alegría
y bebe el té de mi sonrisa,
luego piérdete detrás
de las colinas del porvenir,
pronto mi soledad mandará
su batallón de langostas.
11
Su razón,
delatora fiel,
me denunció,
“ahí está el
vagabundo
sin dirección”,
acto seguido
vino
a arrestarme
la melancolía.
delatora fiel,
me denunció,
“ahí está el
vagabundo
sin dirección”,
acto seguido
vino
a arrestarme
la melancolía.
12
Donde yo me escondo
hay una exposición
de mis rostros mirándote.
hay una exposición
de mis rostros mirándote.
13
No me mata la nostalgia
en los lugares
en donde nunca estuve contigo,
¡por eso no los saboreo!
¡No me gustan
los sitios en donde
no te puedo recordar conmigo!
en los lugares
en donde nunca estuve contigo,
¡por eso no los saboreo!
¡No me gustan
los sitios en donde
no te puedo recordar conmigo!
14
Soy un aventurero,
no me parezco a ti,
no hago planes para perderme,
y a pesar de eso,
te llevé al encuentro contigo,
y cuando nadie nos veía
te quitaste la armadura
y a mi lado jugaste a la vida.
no me parezco a ti,
no hago planes para perderme,
y a pesar de eso,
te llevé al encuentro contigo,
y cuando nadie nos veía
te quitaste la armadura
y a mi lado jugaste a la vida.
15
De ahora en adelante,
como ya no sientes nada,
pondrás distancia
cuando mis ojos sigan tu mirada,
echarás un vistazo al cielo,
evitarás todos esos silencios
que llaman a los besos repentinos,
y cuando te invite a la luna
dirás, simplemente,
“este techo necesita pintura”.
como ya no sientes nada,
pondrás distancia
cuando mis ojos sigan tu mirada,
echarás un vistazo al cielo,
evitarás todos esos silencios
que llaman a los besos repentinos,
y cuando te invite a la luna
dirás, simplemente,
“este techo necesita pintura”.
16
No me levanten, deténganse,
quiero continuar tumbado
en las calles de su memoria.
No me despierten, olvídense,
no quiero estar desvelado
en la pesadilla de su ausencia.
quiero continuar tumbado
en las calles de su memoria.
No me despierten, olvídense,
no quiero estar desvelado
en la pesadilla de su ausencia.
17
El paisaje se asoma en mi balcón
como un ciervo curioso
cuando me pongo a esculpir recuerdos
de tu boca en mis sueños.
como un ciervo curioso
cuando me pongo a esculpir recuerdos
de tu boca en mis sueños.
18
Por si no te encontraba
fui dejando migajas de casabe
tras de mí
para no olvidar el camino
de regreso a mi cordura.
No te encontré y quise retornar,
pero mi sombra hambrienta
se había comido mi senda
y ahora estoy más
deslagunado que nunca.
pero mi sombra hambrienta
se había comido mi senda
y ahora estoy más
deslagunado que nunca.
19
Cuando te ocultaste
se derramó el ocaso
y cayeron lámparas
apagadas en mi techo.
se derramó el ocaso
y cayeron lámparas
apagadas en mi techo.
20
Fui un vagabundo feliz
cuando anduve errante,
sin brújula, por tu espalda,
dejando mi huella de duende,
perdido, sin ganas de ser hallado,
caminando en triángulo y en círculo,
dándole infinitas vueltas a tu cintura.
cuando anduve errante,
sin brújula, por tu espalda,
dejando mi huella de duende,
perdido, sin ganas de ser hallado,
caminando en triángulo y en círculo,
dándole infinitas vueltas a tu cintura.
21
Cuando dejaste de amarme
vino a buscarme el olvido
en su carreta antañona.
vino a buscarme el olvido
en su carreta antañona.
22
Vino la niebla del final,
nos soltamos las manos
y en cuestión de segundos
nos perdimos de vista.
nos soltamos las manos
y en cuestión de segundos
nos perdimos de vista.
23
Tu desayuno,
que nunca me queda bien,
siempre muere en mi mesa, frío,
delirando, nombrando tu boca,
así como muero yo
cada amanecer,
herido por la falta
de tu mordisco,
de tu apetito
y del mío.
que nunca me queda bien,
siempre muere en mi mesa, frío,
delirando, nombrando tu boca,
así como muero yo
cada amanecer,
herido por la falta
de tu mordisco,
de tu apetito
y del mío.
24
La fortuna de ahogarme en tus jugos:
resucitar como un niño en tu regazo.
resucitar como un niño en tu regazo.
25
Tu ausencia es una desvergonzada,
ayer le di un rinconcito en mi cama
y hoy me tiene durmiendo en el suelo.
ayer le di un rinconcito en mi cama
y hoy me tiene durmiendo en el suelo.
26
Ahora es cuando
más te pareces a un unicornio:
nunca te dejas ver por mí



Hola amigo! Que alegría leerte. Leer tu poemario es todo un placer. Te felicito. Abrazos
ResponderEliminarGracias por leerme toda la vida!!!
EliminarEso sí es sentir ... te felicito mi Rafa
ResponderEliminarGracias!! Un fuerte abrazo!!!
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