Susana Strozzi
SUSANA STROZZI Susana Strozzi me dio clases de Teoría Social en la escuela de Psicología de la UCV. Una profesora que recorría el salón como si danzara un tango. Su exposición era un monólogo que admitía pocas intervenciones. Quien se atreviera a hablar tenía que ser breve, coherente y hacer un buen uso del lenguaje. ¡Ay del estudiante que comenzara con un «O sea»! Recójanlo; allá rodó. Antes de inscribir la materia con ella, las referencias que escuché eran de temor y advertencia. Se había ganado una mala fama en los pasillos. Pero no tenía otra opción. Evitarla implicaba retrasarme. Desde el primer día, lo tuve claro: no debía abrir la boca. Sin embargo, una vez rompí mi regla. Fue sin querer. Strozzi hizo una pregunta al aire y yo respondí para mí, no para ella. Entre dientes, solté dos palabras. Aun así, me escuchó. Acto seguido, se me acercó, se inclinó y me hizo una seña a fin de animarme. Trag...








