MARIELA
Mariela fue hermosa: hija, madre, abuela, hermana, tía, maestra, amiga, vecina, amable, guerrera, honesta, inteligente, soñadora, apasionada, creativa, curiosa, inquieta, servicial, generosa, solidaria. En fin, fue de una belleza única e irrepetible. Nos amamos como sólo los amigos pueden amarse: sin ataduras, con luna, lectura, poesía, cuento, música, canto, concierto, baile, teatro, cine, tertulia, hogar, beso, madrugadas, duendes, desayuno, abrazo, caricia, risa, alegría, llanto, dolor, admiración, me cuentas, te cuento, te escucho, me escuchas, y si no estamos de acuerdo, no importa porque igual nos seguimos amando. Por Mariela, me hice escritor. Por Mariela, compuse canciones. Por Mariela, le sigo siendo infiel a la muerte. Por Mariela, sus hijos son míos. Por Mariela, soy un apasionado seguidor de la luna. Y por su partida, un dolor profundo, de esos que atacan solo a los que aman, se ha anidado en mi alma. ¿Y cómo no sentirlo si aún nos amamos y continuará...








