CELEBRACIÓN

En bachillerato casi nunca entraba clases. Después de jubilarme, en ocasiones me quedaba en el liceo y en otras me iba a caminar sin tener rumbo fijo, siempre me ha gustado caminar. Pero hubo una ocasión en que no me dieron ganas ni siquiera de entrar al liceo, y después de caminar acaso una hora o más, quise estar en la casa. Antes de llegar, ensayé bien la mentira que le iba a decir a mi mamá. No recuerdo cuál inventé, debo haberle dicho que los profesores no fueron porque estaban enfermos, o que simplemente me dieron unas horas libres, por ahí debió versar mi mentira. Cuando entré a casa la dije sin reparos, me salió fácil. Pensé que mi plan había salido perfecto. Pero no. Mi mamá me dijo que me habían venido a buscar unos compañeros de clases, que preguntaron por qué no había ido al liceo, que vinieron a buscarme porque tenía un juego de futbolito. No me reclamó. No me regañó. Solo me dio la información con serenidad. No fue necesario más. Ahí me dejó, solo con mi conciencia. Desde aquel día comenzó a costarme un mundo decirle hasta la mentira más sencilla a mi mamá. En ese entonces hubiese preferido un grito, un reclamo, un golpe, así hubiese salido menos adolorido. Hoy lo celebro. Celebro esa manera de mi mamá de educarme: dejando que me haga responsable de mis actos. Fue duro, he cometido muchas torpezas, pero lo aprendí, yo soy el único responsable de todo lo que me sucede ahora, yo elegí el camino. Hoy, 28 de mayo de 2019, no solo estoy celebrando lo relatado, también celebro su cumpleaños: mi mamá está cumpliendo 83 años.

Comentarios

  1. Bella Eloína, ella siempre ha estado orgullosa de sus hijos y viceversa.
    Esa foto me encanta, ese día gozó un mundo con sus amigas.

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    1. Cierto, ese día gozó un mundo. A mí también me encanta esa foto.

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  2. Burda de bueno! Feliz Cumpleaños a Doña Eloina!

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